Susuman, ven a mí

Maksim se fue tan serio como llegó. Después de 9000 kilómetros desde Moscú el pobre ya era solo carne, y con las neuronas justas para llegar a su destino. Apenas hablaba. Continuó su camino y nos dejó frente a un 'гостиница', una palabra que ya sabíamos leer, gostinitsa, y traducir, hotel. Después de lo vivido … Sigue leyendo Susuman, ven a mí